SOL DE MEDIA NOCHE

Enviado por elcachapoal.cl el 30/08/2010 a las 1:15

1271090591453-columna.jpg

Terminada la saga dicotómica de vampiros, no puedo dejar pasar un capítulo del último tomo. Una novela relativamente corta que parece no estar finiquitada debido a la intervención de los hackers en la escritura online que tuvo la autora, y que da a conocer todo la historia de amor resuelta desde el punto de vista del protagonista, del vampiro mismo. La versión masculina de todo el embrollo pseudo romántico que tanto alboroto causa en las adolescentes y en mi consciente mismo, debo admitirlo.

 

No quiero recordar el nombre del pasaje, creo innecesario ser tan específica, pero se centra en el pensamiento que tiene este chico sediento, al sentir cerca de su amada un grupo de hombres-peligro. El narrador se detiene en el morbo que siente cada uno al ver a la víctima acercarse a la trampa, en otras palabras, cuando ven que se aproxima la jovencita al callejón en donde los victimarios esperan violarla.

 

Aun cuando en este capítulo el tema es una imagen bastante recurrente en la sociedad actual, que no deja que una mujer – de la edad que sea- se aleje un poco de la civilización cuando anochece, me parece interesante y casi intrigante el pensamiento de héroe impotente que siente el protagonista. Yo, como mujer me pregunto si todos los machos en algún momento de sus vidas sienten la misma ira. Me pregunto si todos, al ver que su doncella, amante, prima o amiga querida se convierte en carnada del humanoide que sea, sienten la misma rabia. ¿Se encolerizan de la misma manera? ¿Sudan más, se les hincha el pecho y también se les aprietan los puños? La sangre se les va al corazón y como Edward, ¿Son capaces de cualquier cosa, con tal de salvarnos de la manzana podrida, de la aguja en la rueca maldita y todo tipo de peligro? Si es así, lástima que la naturaleza no le dio a ninguno las atribuciones de este vampiro que pudo llegar en cuestión de minutos a salvar a su presa, y en cambio, el siniestro en la vida de cada una de nosotras sigue constante y vulnerable. Lástima que no lleguen a tiempo sino cuando ya hemos mordido la manzana. Lástima por todas nosotras, y por las que no han podido sobrevivir a los acechos de la otra raza que ronda no los  campos de nuestro país, no. Sino la ciudad. Es una pena que quizás almorcemos con ellos en el horario libre, los saludemos de vez en cuando por cortesía, y nuestros hombres sin ningún poder extrasensorial que permita prevenir, que nos den una luz en medio de nuestra oscura y constante noche.

 

Supongo que debemos conformarnos con lo que hay, e incluso, aprender nosotras, mecanismos de defensa efectivos, como la niña humana que se convierte finalmente en vampiro, y rompe con esos ánimos protectores de su enamorado. Quizás la solución no está ni en ellos ni en las bestias, sino que una vez más, es nuestro poder de autocuidado, en el afán natural que tenemos por hacernos cargo de todo, incluso del trabajo de nuestros héroes sin talento.

 

 

Daniela Pérez Valdés

Licenciada en Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile,

Diplomada en Sociología, escritora y poeta.

Etiquetas:
Publicidad por Bligoo.com

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS