
Tras la situación que se produjo en la mina San José y que se convirtió en noticia nacional, me puse a investigar un poco la historia de este yacimiento minero.
Mi permanencia en el norte me permitió conocer más a fondo que en cada nortino hay un minero en potencia y que cada uno de ellos tiene sus propias historias que contar y como el tema me parecía grato me di a la tarea de organizar un concurso de cuento minero.
Los autores tenían que ser los trabajadores y ex trabajadores de Chuquicamata y hasta sus familiares más cercanos y… caramba que descubrí cosas interesantes, muchas de ellas auténticas vivencias.
Para saber que podría suceder con estos 33 mineros que estaban atrapados al interior de esta mina, conversé en más de una oportunidad con un viejo minero, que está radicado en Rancagua junto a su familia pero que trabajó durante largos años en varios centros mineros de la zona norte y obviamente que la pregunta era de “cajón”: “¿qué crees que habrá pasado con estos viejos en la mina?”, su respuesta fue tajante: “Están vivos” y afianzaba su respuesta señalando que esos mineros no le temen a la mina, aceptan los desafíos y como la conocen tan bien trabajan hasta avanzada edad en esta faena de extracción.
En la mañana de ayer tempranamente lo llamé por teléfono a su residencia para saber de su estado de salud, porque ha estado un tanto complicado, pero la verdad que entre otras cosas me interesaba reiterarle mi consulta sobre el destino que podrían tener estos 33 compatriotas: “Quédate tranquilo, si están vivos, ellos saben como defenderse al interior de la mina”.
Lo comenté con mi familia y pese a que todos teníamos el íntimo deseo que el resultado fuera el encontrarlos con vida, la verdad que esa respuesta que me entregaba mi amigo no dejaba de llamarme la atención.
El resto de la historia ustedes ya la conocen y todos estábamos felices y contentos por el resultado logrado por quienes se dieron a esta tarea y donde trabajaron sin descanso y con una fe inmensa en que alcanzarían su objetivo.
Después de ello me acordé de una historia sucedida en Sewell que sucedió hace muchísimos años y fue la iniciativa de elegir un monumento al minero y al artista a quien, se le encargó la obra, se dio a la tarea de buscar un auténtico minero fortachón que era lo más representativo de la imagen auténtica de los mineros.
El elegido fue un trabajador de apellido Quintana y el artista, cuyo nombre y apellido ignoto, realizó el trabajo de tal calidad artística que era un verdadero retrato en bronce que Quintana.
Desde la inauguración del monumento nadie habló del monumento al minero y pasó a llamarse sencillamente como “El gancho Quintana”. Cuando falleció, varios años después, los socios del Sindicato Industrial Sewell y Mina, acordaron entregarle una cuota mensual a la viuda como reconocimiento a que su marido haya sido quien interpretó a los mineros y quedó en este monumento.
El campamento de aquel entonces ya no existe y de las cosas que no he logrado ver hasta el momento son estos hitos tan interesantes como históricos y de ahí mi consulta: “¿Qué será del gancho Quintana?”.
David Pérez Arce
Periodista



gancho
El minero se llamo Abrahan Quintana Robles, a su familia la expulsaron de Sewell
Se trasladaron hasta San Jose Maipo me parece
Hay un opusculo escrito por su hijo que se llama 35 años en el mineral
escrito por su hijo Saludos guillermo drago rojas