
Tenía poco más de 20 años, cuando viví el proceso del plebiscito de 1988, estaba en la universidad (Demostrable) estudiando periodismo y el país estaba dividido…..muy dividido.
Le comenté a mi familia, que vivía en el norte del país, que la cosa estaba rara y que lo más probable es que ganara la opción del NO, cosa que sucedió.
Muchas familias quedaron sin trabajo, muchos estudiantes debieron dejar las aulas por falta de recursos, pero la vida continúa y se pasan las penas trabajando.
En esta oportunidad serán muchos los que queden sin trabajo, por una cuestión política y sus familias lo pagarán.
Hoy me llegó un mensaje de un amigo al que de verdad quiero mucho por su sinceridad y amistad y ya quedó sin trabajo.
No puedo hacer nada, sólo pedir que las cosas no sean tan extremas, a pesar de que muchos piensan que a mi se me arregla el panorama…eso es mentira, como dicen los Mochiatti somos independientes de verdad.
Quiero decirles a todos mis amigos que tendrán que sufrir esta lamentable transición, que no dejen de luchar que hay esperanza que si se puede vivir y lo más importante es que en mi hogar siempre serán bien recibidos.
No se como poder ayudar en esta situación, sólo se que jamás dejarán de ser mis seres queridos.
Hoy miré al cielo y pedí que no seamos injustos que tratemos de querernos más, de tratar de entender que somos todos chilenos y que la amargura, la pena y la odiosidad, se acaben de una vez…es lo que pienso.
Mauricio Pérez Araya

