
El fallecimiento del preso político cubano Orlando Zapata
Tamayo tras 85 días en huelga de hambre ha suscitado la condena de opositores
dentro y fuera de la isla, al considerar que se trataba de una muerte
"evitable".
Cuba, 24/02/10.- El albañil Zapata
Tamayo falleció ayer entre las 15:30 y
16:00 hora local (de 20:30 a 21:00 GMT) en el hospital Amejeiras, a donde fue
trasladado anoche desde un centro médico para reclusos de la capital cubana, a
raíz del deterioro de su estado de salud, según fuentes opositoras.
Esta es la primera vez que un opositor al régimen castrista muere durante una
huelga de hambre desde que Pedro Luis Boitel, dirigente estudiantil que
combatió a los Gobiernos de Fulgencio Batista y Fidel Castro, perdió la vida en
una cárcel en 1972.
"Aparte de una tragedia para la familia, es una muy mala noticia para todo
el movimiento cubano de derechos humanos y también para el Gobierno, porque esa
muerte era evitable", dijo Elizardo Sánchez, de
El deceso de Zapata Tamayo, uno de los 75 disidentes condenados en la primavera
de 2003 con penas de hasta 28 años de cárcel, va a tener "graves
consecuencias porque era un preso de conciencia adoptado por Amnistía
Internacional (AI)", destacó.
"Ya asesinaron a Orlando Zapata Tamayo, ya acabaron con él". "La
muerte de mi hijo ha sido un asesinato premeditado", dijo al Directorio
Democrático Cubano (DDC) la madre del preso político, Reina Tamayo Danger.
Esa organización condenó desde Miami el fallecimiento y aseguró que Zapata
Tamayo murió "asesinado por el régimen castrista que se negó a
garantizarle sus derechos básicos".
Según el Directorio, en octubre de 2009 Zapata Tamayo fue brutalmente golpeado
por militares de la prisión provincial de Holguín, causándole un hematoma
interno en la cabeza que se vieron obligados a operar.
El disidente, miembro del Movimiento Alternativa Republicana, inició a
principios de diciembre una huelga de hambre en la prisión de Camagüey para
pedir que se le tratara como "prisionero de conciencia", pero durante
18 días se le negó agua, que era lo único que ingería, denunció.
"Los abusos cometidos contra Orlando Zapata Tamayo comprueban que la
tortura y el terror contra el pueblo son políticas de Estado bajo el régimen
castrista. Esta muerte es una prueba de la práctica del terrorismo de Estado",
afirmó Janisset Rivero, secretaria nacional adjunta del DDC.
También el presidente del Movimiento Democracia, Saúl Sánchez, dijo que
"los dos dictadores cubanos, Fidel y Raúl Castro, son directamente
responsables de la muerte de este hombre porque en prisión le fue extendida su
sentencia hasta 36 años, sin que cometiera ningún acto que lo
justificara".
Los legisladores cubano estadounidenses Ileana RosLehtinen y Lincoln Díaz
Balart lamentaron igualmente la "trágica" muerte del preso político
"a manos del brutal régimen castrista" y señalaron que su martirio
"es ahora parte de la historia más gloriosa de Cuba".
FRAGIL ESTADO DE SALUD
En declaraciones a Efe en
Además de la desnutrición de casi tres meses de huelga, tenía bronconeumonía y
una infección en la boca, afirmó, al tiempo que se quejó de que no lo dejaban
ver e hizo responsable al Gobierno de la vida de su hijo.
El disidente había sido trasladado de la cárcel de Camagüey, situada
Fuentes diplomáticas de
El caso de este preso político fue planteado por España en la reunión sobre
derechos humanos celebrada el jueves pasado en Madrid entre altos cargos
españoles y cubanos.
Tras conocer la noticia, la premiada bloguera cubana Yoani Sánchez señaló a
través de Twitter: "!Esto no se puede quedar así". Unos minutos
después dijo que su teléfono fijo en
El deceso de Zapata Tamayo, quien nació el 15 de mayo de 1967 en Santiago de
Cuba y fue enviado a prisión en varias ocasiones por delitos como desacato, se
produjo apenas unas horas antes de la llegada a la isla del presidente de
Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, para despedirse de los Castro, y del
venezolano, Hugo Chávez.
Medio centenar de disidentes presos o con "licencia extrapenal" le
pidieron el domingo a Lula, quien dejará el poder el 1 de enero próximo, que
interceda por su libertad cuando se entreviste con su Raúl y Fidel.
Según los disidentes, el brasileño puede ser "un magnífico interlocutor
para obtener que el Gobierno cubano se decida a acometer las reformas
económicas, políticas y sociales urgentemente requeridas, avanzar en el respeto
de los derechos humanos, lograr la ansiada reconciliación nacional y sacar a la
nación de la profunda crisis en que se encuentra".
EFE

