
Por David Pérez Arce
Rancagua, 08/02/10.- El tema de la Universidad Regional, es la piedra en el zapato, que molesta a las autoridades regionales, y ante la búsqueda de culpables, de ir en busca de soluciones, hay ciertos hechos, que quedan en el olvido y que son extremadamente graves.
Haciendo
un poco de historia, el tema de
El siguiente Intendente fue, Ricardo Trincado, PS, quien no avanzó mucho el tema, dejando la tarea para el siguiente Intendente, el DC, Raúl Herrera y como la Región de O’Higgns es la que más nombres han desfilado por la Intendencia, vinieron las administraciones de Carlos Bravo, Héctor Leiva, Héctor Huenchullán y cerrado el ciclo, de estos 20 años de la Concertación, Juan Ramón Núñez Valenzuela, quien es un caso único en el país. Es el que ha sido designado intendente de la Región de O’Higgins en tres oportunidades.
Es más, para cuando se tenga que escribir la historia, fue el primer Intendente de la Concertación y a quien le corresponderá cerrar el ciclo.
Hubo un hecho gravísimo, en todo esto de la discusión de la Universidad o el Instituto Profesional, y fue el hacer recibido, como resultado de la privatización de ESSEL, la suma de MIL MILLONES DE PESOS, cuyo destino, por acuerdo del Consejo Regional, debían ser destinados a la Educación Superior.
El análisis interno, era a tal extremo, que se pasaba el tiempo y no se tomaba una determinación sobre la inversión de estos recursos.
Un Consejero Regional hizo una advertencia, que si estos dineros no se invertían antes del 31 de diciembre se estaría perdiendo la posibilidad de concretar el proyecto.
Un funcionario público, de absoluta confianza del Intendente, quien tenía la responsabilidad de asesorar al Intendente e informar al Consejo Regional, sobre el destino de estos recursos, les hizo saber que los MIL MILLONES DE PESOS estaban asegurados y que no corrían ningún riesgo.
Ese funcionario era Juan Miranda, su asesoramiento resultó fatídico, pues al término del año calendario, el Ministerio de Hacienda dispuso de tales recursos para el Presupuesto General de la Nación.
El Intendente de la época, Carlos Bravo, en un intento de salvar la situación, dijo a los medios de comunicación que existía el compromiso, de parte del Ministro de Hacienda, de devolver estos recursos a la Región. La verdad, es que eso nunca se produjo…
¿Y, que sucedió con Juan Miranda…?
Tan garrafal error, que provocó un serio daño a uno de los proyectos más acariciados, la verdad, es que no hubo sumario, ni siquiera una amonestación.
Esta, es también una “de las verdades del tema de la Universidad Regional” que debe provocar molestias cuando se dan a conocer estos antecedentes en forma pública.

