
Cada día, siento que se hace más duro el ritmo de vida, que nosotros como sociedad siempre empeñados en dar más de los que podemos o pedir mas de lo que se puede dar.
Participo en varios grupos, en los cuales me interrelaciono con mujeres y hombres de variadas edades y claramente se puede ver lo que es tan nítido para algunos y tan turbio para otros, somos diferentes. Tenemos gustos, formas de sentir y de reaccionar diferentes, unos son más rápidos otros más lentos, unos más sensibles, otros más duros.
Debemos cumplir con ciertos patrones que nosotros mismos confeccionamos y que después de mucho, nos damos cuenta que nos tienen verdaderamente encarcelados…
Otros van mutando también, se adaptan un poco a lo que ya no es posible seguir conteniendo, un ejemplo de esto, ser madre soltera, separada o que un varón se quede en casa desarrollando las labores domesticas mientras su mujer trabaja.
Según la edad también debemos cumplir una serie de cosas.
Hay una edad óptima (lógicamente que si) para casarse, para tener hijos, para terminar los estudios, conseguir trabajo, etc. Pero si lo profundizamos o personalizamos, cambia un tanto.
No todos tienen los recursos, por ejemplo, para tener hijos en edad óptima, o tal vez aun no esta con la pareja adecuada; tal vez no disponga de recursos económicos para estudiar inmediatamente salido del colegio o simplemente no esta del todo definido de que desea ser o seguir.
Muchos se angustian en el camino por responderle a la sociedad (que somos todos nosotros) y que al actuar en masa somos verdaderamente fuertes y presionadores.
Afortunadamente hay un buen número de personas que se detienen en este camino por unos instantes, por cansancio, calor o simplemente a meditar mejor a que lado seguir o tomar, sin importarle que pasen por su lado muchos adultos, jóvenes, parejas y muchas situaciones además… sólo miran tranquilamente y los dejan pasar.
Y cuando sienten que llegó su momento arremeten con mucho ahínco en sus proyectos, sin importarles edad, enfermedades, dinero, hijos, parejas, padres, hermanos…nada… sienten que es su momento, su libertad y se lanzan en busca de su felicidad, por llamarlo de un solo modo.
En estos últimos 12 años, he llevado un trabajo de observación solamente, en muchas personas que han pasado por mi vida, unas pocas están muertas, algunos ya no están en mi senda y otros muchos siguen a mi lado, sin contar con todos los que se han ido incorporando en este trayecto. He visto como disfrutan algunos de ellos llevando a cavo sus aspiraciones mas escondidas.
Un ejemplo muy sencillo y muy mío, siempre quise cultivar flores, de muchos colores y variedades, cuando era una niña cortaba unas florecitas naranjas que aparecen por todas partes en las orillas del camino (dedal de oro las llaman) y recolectaba muchas, una parte eran para mi mamá y las otras las plantaba en alguna parte del jardín, claro esta que nunca pasó nada con ellas. Las de mamá duraban un poco mas porque ella las ponía en un vaso con agua, pero las mías estaban prácticamente muertas al otro día, después viví en un lugar en donde eran muy pocas las flores… pero en mi etapa de mujer adulta he podido darme un buen gusto, en un principio las compraba y las dejaba en las mismas macetas, era un verdadero jardín ambulante que tenía con mi madre… pero esta primavera por fin decidí, junto a mi hermana dejarlas libres, en suelo firme que puedan echar largas raíces en sus vidas…nos deleitamos viendo escogiendo cada rincón en donde las pondríamos y jugamos a imaginar como se verán cuando estén florecidas y grandes, algo así como suele suceder con nuestros hijos… no me siento vieja ni tonta por haber hecho todo esto, todo lo contrario, ahora puedo entender que era ahora el momento justo de mi vida en que debía llevar a cavo este sueño…
Vive y libera tus sueños, hazlos reales y veras cuan bien te sentirás…
Paulirri

